Tipo 1
Fragmentos duros
Bolitas separadas, duras y difíciles de evacuar.
Tener una evacuación más blanda de lo habitual no siempre significa tener diarrea. Generalmente hablamos de diarrea cuando las deposiciones se vuelven más líquidas, aumentan en frecuencia o ambas cosas ocurren al mismo tiempo.
Puede comenzar de manera repentina y durar pocos días, aparecer después de una comida, un viaje o un medicamento, o repetirse durante períodos más prolongados. La duración, los síntomas acompañantes y el estado general ayudan a orientar la causa.
La diarrea no se define solamente por la cantidad de veces que una persona va al baño. También importa el cambio respecto de su ritmo habitual y la consistencia de la materia fecal. Puede incluir:
Una evacuación blanda aislada no necesariamente significa que exista un cuadro de diarrea.
Son una causa frecuente de diarrea de comienzo repentino y pueden acompañarse de náuseas, vómitos, dolor abdominal o fiebre.
El consumo de alimentos en mal estado o contaminados puede provocar diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos o fiebre.
Comidas diferentes a las habituales, excesos o cambios bruscos pueden alterar transitoriamente el ritmo intestinal.
Algunos medicamentos, especialmente los antibióticos, pueden producir diarrea o modificar la flora intestinal.
Los cambios en el agua, los alimentos y la exposición a microorganismos diferentes pueden provocar diarrea durante o después de un viaje.
Cuando la diarrea se repite, algunas personas pueden presentar intolerancias alimentarias o trastornos como el síndrome de intestino irritable.
Lo más importante es evitar la deshidratación.
No todas las diarreas necesitan medicamentos. Los antibióticos y antidiarreicos no deben utilizarse por cuenta propia, especialmente cuando existe fiebre, sangre en la materia fecal o sospecha de infección.
Conviene consultar cuando la diarrea es intensa, no mejora o se acompaña de síntomas que pueden indicar deshidratación u otro problema que requiere evaluación, entre ellos:
Los niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con defensas bajas o enfermedades crónicas pueden deshidratarse con mayor facilidad y requieren una evaluación más temprana.
Generalmente no. Cuando la diarrea comenzó recientemente, es leve y evoluciona favorablemente, muchas veces alcanza con evaluar los síntomas y controlar su evolución.
Los estudios pueden ser necesarios cuando el cuadro es intenso, persiste, reaparece o se acompaña de sangre, fiebre importante, pérdida de peso, signos de deshidratación u otros síntomas de alarma.
Escala de Bristol
Esta escala permite describir la forma y la consistencia de la materia fecal. Elegir el tipo que más se parece a tus evacuaciones ayuda a comunicar el síntoma con mayor precisión.
Tipo 1
Bolitas separadas, duras y difíciles de evacuar.
Tipo 2
Con forma de salchicha, pero formada por bultos unidos.
Tipo 3
Con forma de salchicha y pequeñas grietas en la superficie.
Tipo 4
Alargada, uniforme y de superficie lisa.
Tipo 5
Trozos blandos y separados, con bordes bien definidos.
Tipo 6
Fragmentos blandos, esponjosos y de bordes poco definidos.
Tipo 7
Acuosa, sin fragmentos sólidos.
Cuando la diarrea se mantiene durante varias semanas, reaparece con frecuencia o se acompaña de pérdida de peso, anemia u otros síntomas, conviene investigar causas específicas.
Conocer más sobre diarrea crónica →
Una evaluación gastroenterológica puede ayudarte a identificar la causa, valorar el riesgo de deshidratación y definir si hacen falta estudios.